
Para comenzar no hace falta nada,
Sólo seguir el camino propio,
el camino íntimo.
No temer a la luz divina que hay dentro de nosotros.
Sino sentirse orgulloso de ella, y repletar de su luz la habitación de nuestro corazón.
Para sentirse vivo, no hace falta sangre en las venas.
Sólo respirar el aire del mar de nuestro deseos,
Y volar por sobre nuestro egos,
Dejando atrás las torturas del ¿ que dirán? y¿ del por que a mi?
Para comenzar no hace falta nada
Sólo la vida misma..., aquella simple, esa que vivo yo..., conmigo..., muy feliz